Agua carbonatada
Las burbujas. Primer sorbo y ya sabés que estás tomando una gaseosa.
Carbonatación en el punto justo: chispea, no pica. Es la base sobre la que se apoya todo el sabor de Blush Soda.
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Menos hinchazón
Digestión liviana
Panza tranquila
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Digestión liviana
Panza tranquila
Los prebióticos no hacen efecto y chau. Trabajan de fondo: le dan de comer a tu flora todos los días y el cambio se va sumando.

Los prebióticos recién les están dando de comer a tus bacterias buenas. Si notás algo de gases estos días, es eso arrancando. Se pasa.
Las buenas se multiplicaron y le están ganando lugar a las que te generan gases. Mismo almuerzo, otro resultado.
Ya no es un alivio de un rato, es cómo funciona tu digestión ahora. Y la pesadez de las cinco ya no aparece.
El equilibrio quedó hecho. Se sostiene mientras la sigas alimentando: si cortás, de a poco vuelve. Por eso una por día.
Prebióticos, burbujas y gusto a cereza de verdad.
Sin cafeína, sin edulcorantes raros, sin justificarte con nadie.
8 ingredientes. Cereza posta, burbujas de verdad y un prebiótico que trabaja mientras vos disfrutás. Deslizá y mirá de qué está hecha.
Deslizá para ver los ocho →
Las burbujas. Primer sorbo y ya sabés que estás tomando una gaseosa.
Carbonatación en el punto justo: chispea, no pica. Es la base sobre la que se apoya todo el sabor de Blush Soda.
El prebiótico patentado. La parte que trabaja mientras vos disfrutás.
Xilooligosacáridos, estudiados clínicamente. Le dan de comer a tus bacterias buenas y con los días tu digestión lo empieza a notar. Vos, mientras tanto, tomando gaseosa.
Cereza posta. De acá sale ese sabor que te deja queriendo otra.
Jugo concentrado, con el dulzor propio de la fruta. Por eso el sabor arranca redondo desde el primer sorbo y termina limpio.
La nariz. Abrís Blush Soda y la cereza te llega antes del primer sorbo.
Trabaja de a dos con el jugo: uno pone el cuerpo, el otro pone el perfume. Juntos hacen que la cereza se sienta fresca y jugosa.
3 g en 355 ml
Tres gramos. Lo justo para que tenga gusto a gaseosa de verdad.
Dosis chica, apoyada en el dulzor que ya trae la fruta. Alcanza para que Blush Soda sea rica y no te deje pesada después.
Termina de redondear el dulzor. Y es, literal, una hoja.
Extracto de hoja de stevia en la medida justa. Dulce limpio, que se va cuando tragás y te deja lista para el próximo sorbo.
El punto ácido. Lo que hace que vayas por el segundo sorbo.
El mismo ácido que tiene cualquier cítrico. Levanta la cereza, corta el dulzor y te deja la boca fresca.
Ese rosa que te queda en el vaso. Sale de una remolacha.
Color de verdura, exactamente el mismo tono que el packaging. Servida con hielo queda tan linda que termina en tus stories.
Sin cafeína, sin edulcorantes artificiales, sin colorantes.
No te acelera, no te baja después y no te deja gusto raro. Blush Soda a las once de la noche y dormís igual.
El antojo es el mismo. Lo que cambia es cómo seguís el día después del último sorbo.
Blush Soda